¿Quién lo «desconstantinopolizó»?

¿Quién no ha recitado alguna vez aquello de: «El rey de Constantinopla está constantinopolizado. ¿Quién lo desconstantinopolizará? El desconstantinopolizador que lo desconstantinopolizare, buen desconstantinopolizador será»? Aparte de un buen recurso para los trabalenguas, Constantinopla, actual Estambul turca y antigua Bizancio griega, fue la flamante capital del Imperio bizantino, superviviente de la caída del Imperio romano de Occidente.

En el siglo VII, este imperio, que se llamó «griego» en referencia a la predominancia de esta lengua y se convirtió en un verdadero bastión del cristianismo, se extendía desde Siria hasta Egipto y por algunas regiones del norte de África. No obstante, en apenas unos siglos, las provincias del sur de Asia que eran centrales para la tradición bizantina sucumbieron ante la imparable expansión del mundo islámico. La época de mayor esplendor de este imperio había llegado a su fin.

Antes de que las dinastías árabes se hicieran con el control de estos territorios, ya se había inaugurado la basílica justiniana de Santa Sofía (en el año 537), el máximo exponente del arte bizantino. Concebido como templo cristiano, este «cielo en la tierra» se utilizó como mezquita tras la caída de Constantinopla hasta que, en 1935, se habilitó como museo.

Cristo Pantocrátor (detalle), 1280.
Mosaico de la déesis.
Santa Sofía, Estambul.

Volviendo al tema lingüístico, la palabra «bizantina» también se emplea en español para referirse a las discusiones artificiosas o demasiado sutiles. Puede que, en efecto, consideres que el arte bizantino es una cuestión intrascendente en estos tiempos, pero la innovación no se puede escindir de la historia. Gaudí, por ejemplo, afirmaba que continuó sus investigaciones arquitectónicas donde las dejaron los bizantinos, y también se pueden ver influencias de este arte en sus mosaicos. Otro artista que se ha dejado seducir por la espiritualidad del arte bizantino es el neoyorquino Manny Vega, que utiliza las técnicas bizantinas para crear mosaicos de santos, héroes, bailarines y músicos que se mueven a ritmo de hip hop.

El MET de Nueva York comparte la fascinación por el arte bizantino y, por ello, ha organizado la exposición Byzantium and Islam: Age of Transition, que permanecerá abierta hasta el 18 de julio de 2012. Si no puedes dejarte maravillar por los coloridos cuadros, las sofisticadas obras textiles, los mosaicos, los códices, los iconos, las representaciones del pantocrátor y el resto de obras expuestas, te recomendamos los libros Byzantine art o Central Asian Art (este último también disponible en formato electrónico).

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