Apadrina un Dalí

Dalí es el hombre de las mil caras, de la extravagancia como estandarte, de la controversia como modelo de vida, de la teatralidad como forma de promoción, del enfrentamiento con sus contemporáneos, de los exabruptos calculados, del culto al dinero por encima de todo y también,  afortunadamente, del surrealismo llevado al extremo. ¡Viva Dalí, muerte al pan!

Son muchos los textos que se han escrito sobre su persona y su estilo de vida, seguramente más en vida de él que después de su fallecimiento, aunque en verdad basta con acercarse a las conjugadas frases que nos dejó para tratar de entender su histriónico carácter. Ya a la temprana edad de 16 años escribió en su confitado diario: «seré un genio, y el mundo me admirará». Con esta declaración de intenciones es fácil comprender la fuerte voluntad de que hizo gala a lo largo de su carrera para ser tomado por un loco en un mundo que se caracterizaba de más en más por su inestabilidad. Y hablando de Gala, a quien amaba más que a las butifarras, uno de los argumentos que tuvieron más peso en las fuertes críticas que recibió de sus compañeros de movimiento estaba relacionado con la adoración biológica que sentía por el dinero,  no por menos, este fue el desencadenante de su expulsión del grupo liderado por André Breton, tras un juicio popular al que se presentó vestido de gala con una manta y un termómetro; sin embargo, Dalí tenía a gala presumir de esta afición desmesurada por el que otros consideraban vil metal, renegó del grupo que después le consideró su santo patrón y afirmó con galanía: «Amo a Gala más que a mi madre, más que a mi padre, más que a Picasso y más, incluso, que al dinero».

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Dalí, Placeres iluminados, 1929. Óleo y collage en tabla. 24 x 35 cm. Musem Of Modern Art. Nueva York

Para poder admirar a este genio en todas sus acepciones y conocerlo por las conmocionantes obras que le lanzaron al estrellato, el Centre Pompidou en París le rinde un jondo homenaje para el que cuenta con algunas de sus mejores y más conocidas pinturas en una exposición sin precedentes que pretende aclarar toda la fuerza de su obra y todo aquello que esta debe a su personalidad, tanto a sus rasgos de genio como a sus excesos. En ella podremos ver de segunda mano, de primera sería imposible, Los relojes blandos, prestado por el MOMA de Nueva York, y otros préstamos de los principales museos de Dalí del mundo: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, la Fundació Dalí de Figueras y el Dalí Museum de San Petersburgo. De esta manera nos podremos evitar unos cuantos viajes y con solo un pequeño desplazamiento a la capital de la barra de pan fina podremos disfrutar de uno de los artistas más populares y que sin duda más supieron hacer uso de la creciente proliferación de la auto publicidad. Habrá que darse prisa porque la exposición termina el 25 de marzo, pero hay tiempo suficiente y, además, el Centre Pompidou ha ampliado sus horarios gracias a la marcial afluencia de gente. No solo se puede asistir incluso los domingos sino que el museo permanece abierto hasta las 23h cada día. Un pequeño consejo, si os decidís a hacer una visita sacad la entrada con antelación pues os evitaréis unas colas miriamétricas, con decenas de miles de Miriams esperando su turno.

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Cartel surrealista, 1934. Óleo. Colección privada.

Antes de empezar a preparar las maletas y obligar a tu pareja a que te acompañe, vete calentando motores con cualquiera de estos libros que presentan una extensa y magníficamente ilustrada colección de obras del artista, y con la que además será más fácil convencerla. Salvador Dalí y Dalí a secas, de Victoria Charles, o Life and Masterwoks of Salvador Dalí de Eric Shanes (en inglés). Si ya está de acuerdo, podréis compartir el placer de observar el despliegue de imaginación sin confines del que el maestro siempre fue adalid. Si no tienes pareja y te decides a ir solo, la buena noticia es que todo te saldrá a mitad de precio. Porque, eso sí, la entrada al museo no es gratuita, pero que mejor manera de contribuir al homenaje a Dalí, que colaborar a que la memoria del artista se siga enriqueciendo con aquello que casi más quiso.

Dalí, Centre national d’art et de culture Georges Pompidou, hasta el 25 de marzo de 2013.

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