SAN MÓVIL

Tengo que reconocerlo, yo nunca he sido un gran fanático de la iglesia ni de los santos. De acuerdo, cuando era pequeño mi madre me obligaba a ir a misa todos los domingos y eso seguramente haya tenido mucho que ver con mi posterior alejamiento del santo camino (de la iglesia, no quiere esto decir que yo no sea una santa persona en el sentido secular de la palabra).  No obstante, el estatismo y la falta de flexibilidad de sus planteamientos fue sin duda el factor detonante en mi ruptura con el ser supremo.

El Greco, La expulsión de los mercaderes del templo,hacia 1600. Óleo sobre lienzo, 106 cm × 130 cm. National Gallery, Londres
El Greco, La expulsión de los mercaderes del templo, hacia 1600.
Óleo sobre lienzo, 106 cm × 130 cm.
National Gallery, Londres

Ahora bien, no sé yo qué hubiera sido de esta afición dominguera y sus efectos en mi persona si hubiera existido lo que el artista Michael Landy nos propone en su exposición Saints Alive. Por medio de vieja maquinaria, objetos encontrados en rastrillos, mercados y desguaces de coches, e inspirado por su asociación con la National Gallery a través del Rootstein Hopkins Associate Artist (colaboración entre un artista y la National Gallery de Londres en la que el artista es invitado a trabajar en sus instalaciones con cuadros anteriores a 1900 para crear nuevas obras que demuestren la constante fuente de inspiración que el arte clásico supone para los nuevos artistas), ha fabricado esculturas que se accionan mediante pedales y cuyos movimientos evocan el drama de las vidas de los santos en cuestión. Vamos, unas marionetas en toda regla, pero con trasfondo religioso.

Michael Landy disfrazado deSan Jerónimo, 2012.  © Michael Landy, cortesía de la Thomas Dane Gallery, Londres.
Michael Landy disfrazado deSan Jerónimo, 2012.
© Michael Landy, cortesía de la Thomas Dane Gallery, Londres.

Si los santos de las iglesias se hubieran comportado como muñecos del futbolín, bailarinas de caja de sorpresa o móviles a los que se les daba cuerda y hacían todo tipo de piruetas, no sería yo el único que, al menos de niño, hubiera asistido con mayor interés a la cita dominical con el todopoderoso. Aunque, claro, ahora que lo pienso, cuando leia la biblia en catequesis tampoco me resultaba muy creible como dogma, sino que más bien me agradaba por la fantasía de sus aventuras. Vamos, que conmigo no había caso. Inspírate tú también con el arte anterior a 1900 en nuestro libro El renacimiento y crea móviles con los móviles que tienes acumulados en el cajón. Si tienes tiempo libre y verdaderamente nada mejor que hacer, claro está.

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