Las Inmaculadas

Tras el éxito de El Bosco, el Museo del Prado vuelve a traer una impresionante exposición a Madrid, está vez bajo el tema de la Inmaculada Concepción.

En esta exposición se muestran los retratos marianos de mayor importancia datados entre 1630-1680, entre los que se encuentran dos pinturas de Zurbarán, Inmaculada Concepción (1635) e Inmaculada la niña (1656), la Inmaculada Concepción (1660) de Mateo Cerezo, otra de Valdés Leal de 1682 y otra de Francisco Herrera el Mozo, incorporada recientemente a la colección.

En estos cuadros se expresa el ideal de belleza femenino, una combinación de virtud y pureza. Sin embargo, estas representaciones son muy diferentes, desde Inmaculadas adolescentes, como podemos ver en Zurbarán, a mujeres maduras que se cree que pudieron pintarse a través de modelos.

Francisco de Zurbarán, La Inmaculada Concepción (1628 – 1630). Óleo sobre lienzo, 128 x 89 cm. Museo del Prado, Madrid.
Francisco de Zurbarán, La Inmaculada Concepción (1628 – 1630). Óleo sobre lienzo, 128 x 89 cm. Museo del Prado, Madrid.

Esta iconografía se utilizaba ya desde mediados del siglo XVI y era uno de los temas favoritos de los pintores, donde podían sacar a relucir sus habilidades. Llegó a adquirir una importancia capital, tanto «que la historia de la pintura española en esa época se podría escribir a través del tema de la Inmaculada», como afirma Javier Portús, jefe de Departamento de Pintura Española (hasta 1700) del Prado y responsable de la muestra “Inmaculadas”.

Tal fue la importancia de estas pinturas que se convirtieron en un arma de guerra y propaganda. La Inmaculada de los Venerables, pintada por Bartolomé Esteban Murillo, conocida como Inmaculada «de Soult», fue robada por los franceses (dirigidos por el mariscal Soult) durante la Guerra de Independencia Española. Este cuadro, comprado por el Louvre en 1852, tuvo un precio de 615.000 francos, por lo que se dice que fue la pintura más cara del mundo hasta entonces. Este cuadro no volvería a España hasta después de la Guerra Civil Española, en 1941, acompañado de una gran campaña propagandística.

Bartolomé Esteban Murillo, La Inmaculada Concepción de los Venerables (h. 1678). Óleo sobre lienzo, 274 x 190 cm. Museo del Prado, Madrid.
Bartolomé Esteban Murillo, La Inmaculada Concepción de los Venerables (h. 1678). Óleo sobre lienzo, 274 x 190 cm. Museo del Prado, Madrid.

Estas pinturas, verdaderos símbolos religiosos, expresan los ideales artísticos y de belleza del Siglo de Oro español. Sin embargo, estos cuadros han trascendido y han tenido gran importancia no solo pictórica, cultural o religiosa, sino también política.

Gracias a estos cuadros podemos conocer el arte y la historia española y, en general, del mundo hispánico. Esta exposición está ya abierta al público y la puedes visitar hasta el 19 de febrero. Además, siempre puedes echar un vistazo a nuestro libro The Virgin and the Child (en inglés).

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s